sábado, 15 de agosto de 2009

Introducción

Comencemos por què preguntas te genera la introducciòn.

5 comentarios:

  1. DEL OFICIO DEL MAESTRO:
    Prácticas y teorías de la Pedagogía moderna en Colombia.
    Autor: Oscar Saldarriaga Vélez

    Vocabulario:


    Dilema: Silogismo que consta de una premisa mayor disyuntiva con dos miembros que son antecedentes de otras tantas premisas hipotéticas menores, terminando con una conclusión general que niega todos los extremos de la disyuntiva.

    Quimera: Monstruo imaginario que según la mitología griega, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.

    Falacia: Engaño, fraude, mentira con que se intenta engañar a alguien. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

    Antinomia: Contradicción entre dos preceptos legales o entre dos principios racionales.

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  2. INTRODUCCIÓN
    EL OFICIO DEL MAESTRO: Dilemas quiméricos y tensiones Constitutivas.

    El libro es ante todo una exploración de las estructuras profundas de nuestras prácticas pedagógicas actuales, una historia presente.

    La historia dada aquí se aplica a develar el conjunto de mecanismos perversos que han dejado la otra tradición, esa que trata a los maestros como chivos expiatorios del sistema educativo y de las disfunciones del sistema social en su conjunto. Tradición negativa donde se descubre la irracionalidad y la injusticia de sus fundamentos teóricos. Hombres y mujeres se les ha exigido ser para siempre, como encarcelados en su oficio trabajo o profesión. Desde ser agentes de bienestar social hasta sanadores de vicios físicos y heridas morales desarmadores de pandillas juveniles y de bombas sociales.

    Desde esta óptica, la pedagogía colombiana va entretejiendo una tesis en dos tiempos:

    1. mostrar que tal denominación cultural sobre el maestro se ha constituido sobre la legitimación en el discurso pedagógico y en el sentido común de ciertos dilemas conceptuales cuya falacia solo es igualada por su poder de parálisis. Aquí abordaremos cinco quimeras, entre ellas como la pedagogía tradicional, la pedagogía moderna, pedagogía confesional, pedagogía laica, disciplinas de heteronomía y disciplinas de autonomía, función pedagógica y función rehabilitadora de la escuela y la dicotomía maestro intelectual, maestro pedagógico.


    La dualidad Teoría/ práctica usada de modo que ha servido para condenar al maestro a no ser más que un aplicador.

    2. si la pedagogía, la escuela y el sistema educativo arrastran esas quimeras, la idea no es buscar culpables, tampoco despreciar la naturaleza de la pedagogía ni del maestro.
    La escuela desde su nacimiento a partir de la ilustrada sociedad, se inventó para producir una serie de efectos múltiples.

    La escuela moderna aparece en occidente desde finales del siglo XVI cuyo fin era asegurar la democracia, institución destinada a la formación de sujetos autónomos, construir individualmente, pero que a la vez permitiera la colectividad; esto exigí poner del todo al cargo de un maestro, el cual debía conocer y hacerse cargo de cada uno de los alumnos, esto llegó igualmente a indoamérica por parte de los colonizadores que hasta la fecha en el transcurso del tiempo poco a poco se rodeado la práctica pedagógica dando lugar a una apropiación local de saberes, los tipos de hombres y mujeres que cada nación o estado necesita formar y que dentro de ellos unos formarán a los otros dentro de esos ideales.
    El libro “del oficio del maestro” hace un análisis de los modelos pedagógicos ensayados en Colombia desde comienzos del siglo XIX hasta fines del siglo XX y busca dar a conocer cómo los componentes estructurales de la práctica pedagógica moderna se ha venido superponiendo sobre la escuela y sobre el maestro en nuestro país.

    Hay dos riesgos sobre el maestro uno considerarlo como “Pobre víctima del sistema” que puede ser nocivos y perversos; el otro es folklorizar nuestra historia que sería algo desgarrador. Estos dos si bien, deben tener un cierto equilibrio pues ayudan a convertir las contradicciones en condiciones de posibilidad que en la mayoría de los casos ayuda a renovar el acto pedagógico.

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  3. Las versiones del libros fueron escritas o habladas y publicadas en un periodo de tres años cuyo propósito común es proponer una síntesis didáctica de los capítulos que estuvieron bajo responsabilidad del autor en la investigación: Mirar la infancia: pedagogía, moral y modernidad en Colombia, 1903-1946.
    Mirar la infancia fue realizada en el marco del grupo de Historia de la Práctica Pedagógica en Colombia y se precia de ser una historia rigurosa y documentada de las transformaciones del saber pedagógico, del oficio del maestro y de la escuela primaria en nuestro país desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
    La primera consecuencia de esta revisión fue negar la mayor y más nefasta de esas quimeras, la que afirma que ni la escuela ni el maestro han tenido ni construido historia en nuestro país.
    Esa mitología sitúa la llegada de la modernidad pedagógica a Colombia a partir del asenso del gobierno, en 1930 entre los ilustres tenemos a:
    Agustín Nieto Caballero, Luís López de Mesa, José Francisco Socarrás entre otros, se le atribuye el haber iniciado la renovación de los métodos pedagógicos con la introducción de la escuela activa de Decroly, Montessori y Dewey, los cuales impulsaron los saberes de la biología, la medicina y la psicología experimental, la sociología, la administración y la planificación económica. En Colombia hombres como Martín Restrepo Mejía, Antonio José Uribe o Rafael Bernal Jiménez solo se han mencionado en obras poco conocidas puesto que ya no forman según el autor, parte del bagaje de conocimientos mínimos de la historia de la Pedagogía que debe poseer un maestro colombiano contemporáneo.

    Por otra parte, los métodos de Pestalozzi traídos en 1870 habían continuado siendo utilizados por la pedagogía oficial conservadora, e incluso habían sido perfeccionados desarrollando el mismo argumento, el de su carácter moderno, por pedagogos como Restrepo Mejía y las comunidades religiosas docentes. Lejos de todo hablaban de formar un niño activo, en una escuela alegre, con maestros amorosos y dotados de conocimientos científicos sobre la infancia; ante esta situación se hacía urgente explicar lo que era hacer escuela y formar niños activos, después de esto, vino el tiempo de decantar, sintetizar, discutir socializar y enseñar, de revisar y profundizar pistas y de seguir dándole vueltas a problemas y perplejidades cuyas respuestas aún no nos satisfacen del todo.

    El libro se puede leer de dos maneras. Una, como una reunión de relatos que se sostienen cada uno por si solo. Otra como una historia que avanza por etapas que se encadenan y se encajan como las piezas de un rompecabezas.

    El primer capítulo explica cómo y dónde se formaron varias de las paradojas ya mencionadas: pedagogía tradicional, moderna, educación católica, educación protestante, ética civil, ética religiosa. El reto que tal estudio implica, hace que este capítulo sea el más duro de roer.

    El segundo capítulo se ocupa de la matriz de la pedagogía católica, sus modelos pedagógicos, dogmáticos y su ideal de maestro a la vez como apóstol paternal y como artista. El tema se desarrolla aquí a partir de la figura del pedagogo Martín Restrepo Mejía el cual propone recuperar, al margen de su limitación confesional cierta estructura profunda y creativa que esta pedagogía clásica nos ha dejado: la visión del oficio de maestro como artista, fundada en una singular pasión, el amor pedagógico.

    El tercer capítulo aborda la formación de la ética de la infancia colombiana, es una investigación sobre los modos de castigar o disciplinar a los niños, además se trata de explicar por qué los avances en las teorías pedagógicas no han tenido el mismo ritmo que los cambios en las técnicas disciplinarias dentro de la escuela los cuales arrojan como resultado: crisis de ética y vacío de valores.

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  4. El cuarto capítulo llamado “Maestro salve usted la Patria” se refiere a tres matices históricos que han funcionado en nuestro país para gestionar: lo social, invención de lo social y tierra de nadie. Estos para que hagan servir la escuela a los intereses de cada grupo y a la vez resuelva o contenga como un dique los conflictos , los estallidos y las fisuras sociales, entre el incumplimiento de las promesas de la modernidad y la precariedad creciente de la institución escolar para garantizarlas y hacerlas creíbles.


    El quinto y último capítulo, retoma los elementos de todos los capítulos de “Mirar la infancia” para ocuparse de la tensión entre el oficio del maestro, su estatuto como intelectual y la multiplicidad de funciones que le han sido asignadas por la cultura. Aquí se rastrean tres tipos de maestros: el clásico, el moderno y el contemporáneo tanto en los modos de hacer como la memoria activa de su oficio viéndolo como ser teórico o como técnico de la enseñanza.

    Los cinco capítulos se cierran con un epílogo que vuelve a deshilar el dilema entre teoría y práctica.

    Según el autor Oscar Saldarriaga, en su libro “Del oficio del Maestro” no se va a encontrar en los capítulos por él mencionados ni una historia de la vida cotidiana de los maestros y las maestras colombianos de este periodo, ni tampoco una descripción sociológica, fotográfica o costumbrista de la vida escolar de los niños o de las escuelas “tal como fueron en realidad”; pero si propone una visión al tiempo global y estructural de las tendencias de la práctica pedagógica en Colombia en los siglos XIX y XX reunidas alrededor de ciertos esquemas, que ha llamado matices históricas.

    En mi opinión el libro tiene un lenguaje un poco elevado, explicado de manera metafórica para poder hacer una crítica de la pedagogía que se ha implantado en Colombia desde el año 1870 hasta el día de hoy, donde han sucedido cambios impresionantes en el desarrollo pedagógico.
    Desde el comienzo hasta hoy, la manera de enseñar en las escuelas o colegios ha sido grande, así como lo dice el autor hemos pasado de una pedagogía tradicional a una pedagogía experiencial; y, la forma de educación no es la misma, ya que el mundo actual exige nuevos métodos pedagógicos en la enseñanza.

    Si bien, me parece que cada época en su forma de enseñar ha sido la correcta, de acuerdo a su época, a su tradición, a su forma de ver el mundo y lo que el estado necesita; no está bien del autor, según lo entiendo en la introducción, ver la época tradicional o moderna como una época oscura para la pedagogía, donde el maestro enseñaba con dureza “letra con sangre entra”, ya que esos aportes exigentes hicieron en gran parte tanto de la educación religiosa como social, el sentar las bases de un estado moral, con principios éticos que en la actualidad, debido a las nuevas pedagogías se tienden a confundir y a evadir para dar cabida a nuevas formas de vivir llevando no a la humanización del hombre sino a su propia destrucción. Con esto no estoy diciendo que es volver a la época anterior, sino valorar lo se que hizo, buscando aspectos positivos para continuarlos y aspectos negativos para corregirlos.

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  5. Lo grave es que no aparezca el autor del texto?

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