2. PEDAGOGÍA CATÓLICA ¿AMOR O HIPOCRESÍA?
Memoria y olvido en la historia de la Pedagogía colombiana. Martín Restrepo Mejía según el autor es un condenado al olvido, en vida fue muy reconocido en alto grado pero actualmente borrado de la historia de la pedagogía colombiana.
A partir de los años 50 se abandonó la enseñanza de la historia de la pedagogía, pues se calló en desuso las historias nacionales de la educación. De todo ese proceso se salvó la figura de don agustín Nieto Caballero, quien casi prácticamente desplazó los nombres de casi todos los pedagogos anteriores porque lo que no era liberal no era moderno.
Otra forma de haberse borrado la memoria de Restrepo Mejía es el proceso de secularización de la sociedad colombiana. Ese choque entre lo liberal y lo conservador se condensaron en lo que se denominó “Pedagogía Tradicional” (Castigo, encierro, memorismo y verbalismo). Martín Restrepo Mejía desvela su pertenencia a una pedagogía que piensa el oficio del maestro como un artista, una fuerza de amor, llamado amor pedagógico.
La fama de un hombre infame. Disponemos realmente de muy pocas noticias sobre la vida de don Martín muy pocas anécdotas personales. Nació en Medellín el dos de noviembre de 1861 y murió tal vez en el año 1930. A los 12 años comenzó sus estudios que posteriormente se dedicó por completo a la docencia de párvulos; por motivos económicos lo vendió y lo compró don Manuel A. Botero y él pasó a dirigir el colegio de Boyacá en Tunja. Luego en Cali fue llamado a ejercer como rector del colegio de Santa Librada siendo su último puesto desempeñado en la docencia.
Don Martín Restrepo fue en realidad entre 1892 y 1898 reorganizador y catedrático de filosofía neotomista de la universidad del Cauca en Popayán centro intelectual de todo el sur de Colombia a fines del siglo XIX. A finales de 1933 encontramos extensos artículos de don Martín titulados “Etapas de Civilización” él nunca buscó la figuración política, ni el éxito económico, aunque nunca se abstuvo de participar activamente en las campañas de su momento. En 1927 tituló su obra cumbre “Elementos de Pedagogía” después de la guerra de los mil días comenzó a publicar textos escolares a discreción: una gramática de lengua castellana y compendio elemental.
Después saca otro libro de “Pedagogía doméstica” destinada a llevar conocimientos pedagógicos e higiénicos a las madres de familia del pueblo.
Este texto fue clave en el cambio cultural que se operó en los comienzos del siglo a una mirada de amor materno. En 1914 fundó un periódico titulado “La niñez” que fue aceptada por los jesuitas. En 1917 data su participación en el primer congreso pedagógico nacional.
Elementos de la Pedagogía. La suma pedagógica del primer cuarto del siglo XX en Colombia. Tratado de elementos de Pedagogía de Luís Martín Restrepo Mejía. Texto oficial adoptado para la formación de maestros desde el final de la regeneración y durante la hegemonía conservadora. El tratado de los Restrepo es un erudito compendio donde se aportan lo mejor de la tradición pestalizziana norteamericana como francesa; igualmente la tradición pedagógica nacional, alemana y española, religiosa, protestante, católicas y laicas.
Los elementos de pedagogía se estructuran en dos tomos; uno dedicado a la ciencia de la educación y el otro al arte de la educación. La profesión de pedagogo nunca debe realizarse a un mero oficio de asalariado o de funcionario, sino como un apostolado, lo cual se llamaría amor pedagógico. Ese amor pedagógico debe alimentar la vida de todos los maestros quienes en medio de sus tensiones y dilemas se desenvuelven en sus trabajos escolares. Era una idea liberal conservadora, supuestamente se oponía en cosas al estado y al mismo catolicismo considerándola como acientífica y nociva para la libertad del hombre.
Hoy corremos el riesgo de reducir la pedagogía, convertir sus frases fundamentales en frases banales y sin sentido. Sabemos muy bien que las discusiones sobre principios son tan insolubles como inevitables llevan o remiten a la creencia o a la credulidad. Algo que es correcto para unos es incorrecto para otros.
Del amor pedagógico y otras prácticas: Sabemos que don Martín no fue borrado de la historia de la pedagogía colombina, pues su último libro sobre “Pedagogía de Párvulos” no fue solo una muestra de apertura a las nuevas corrientes, sino que era la afirmación de su más profundo proyecto pedagógico: el amor a la infancia y en especial al que consideraba la edad más desprotegida y maltratada. Don Martín Restrepo, según el autor ayudó al catolicismo de nuestro país a adaptarse a las nuevas realidades en lo que se refiere a los cambios de tiempo, sobre todo en base a la formación.
Para culminar vuelve a retomar la dualidad Teoría/ Práctica. Todo lo que se sabe su fin es llevarlo a una realidad, de manera que sea para la autoformación y transformación del hombre dentro del sistema social; amor pedagógico encarnado que se preocupa de la solución de los problemas del hombre de nuestro tiempo. El amor no se demuestra únicamente con palabras, conocimientos extraídos de la razón, de un cúmulo de palabras, sino que debe ser manifestado en la realidad. La pedagogía debe llevar al hombre a eso, en base a unos conocimientos previos, dar dinamismo y creatividad a la formación de las futuras generaciones que se preparan en nuestro tiempo.
Memoria y olvido en la historia de la Pedagogía colombiana. Martín Restrepo Mejía según el autor es un condenado al olvido, en vida fue muy reconocido en alto grado pero actualmente borrado de la historia de la pedagogía colombiana.
A partir de los años 50 se abandonó la enseñanza de la historia de la pedagogía, pues se calló en desuso las historias nacionales de la educación. De todo ese proceso se salvó la figura de don agustín Nieto Caballero, quien casi prácticamente desplazó los nombres de casi todos los pedagogos anteriores porque lo que no era liberal no era moderno.
Otra forma de haberse borrado la memoria de Restrepo Mejía es el proceso de secularización de la sociedad colombiana. Ese choque entre lo liberal y lo conservador se condensaron en lo que se denominó “Pedagogía Tradicional” (Castigo, encierro, memorismo y verbalismo). Martín Restrepo Mejía desvela su pertenencia a una pedagogía que piensa el oficio del maestro como un artista, una fuerza de amor, llamado amor pedagógico.
La fama de un hombre infame. Disponemos realmente de muy pocas noticias sobre la vida de don Martín muy pocas anécdotas personales. Nació en Medellín el dos de noviembre de 1861 y murió tal vez en el año 1930. A los 12 años comenzó sus estudios que posteriormente se dedicó por completo a la docencia de párvulos; por motivos económicos lo vendió y lo compró don Manuel A. Botero y él pasó a dirigir el colegio de Boyacá en Tunja. Luego en Cali fue llamado a ejercer como rector del colegio de Santa Librada siendo su último puesto desempeñado en la docencia.
Don Martín Restrepo fue en realidad entre 1892 y 1898 reorganizador y catedrático de filosofía neotomista de la universidad del Cauca en Popayán centro intelectual de todo el sur de Colombia a fines del siglo XIX. A finales de 1933 encontramos extensos artículos de don Martín titulados “Etapas de Civilización” él nunca buscó la figuración política, ni el éxito económico, aunque nunca se abstuvo de participar activamente en las campañas de su momento. En 1927 tituló su obra cumbre “Elementos de Pedagogía” después de la guerra de los mil días comenzó a publicar textos escolares a discreción: una gramática de lengua castellana y compendio elemental.
Después saca otro libro de “Pedagogía doméstica” destinada a llevar conocimientos pedagógicos e higiénicos a las madres de familia del pueblo.
Este texto fue clave en el cambio cultural que se operó en los comienzos del siglo a una mirada de amor materno. En 1914 fundó un periódico titulado “La niñez” que fue aceptada por los jesuitas. En 1917 data su participación en el primer congreso pedagógico nacional.
Elementos de la Pedagogía. La suma pedagógica del primer cuarto del siglo XX en Colombia. Tratado de elementos de Pedagogía de Luís Martín Restrepo Mejía. Texto oficial adoptado para la formación de maestros desde el final de la regeneración y durante la hegemonía conservadora. El tratado de los Restrepo es un erudito compendio donde se aportan lo mejor de la tradición pestalizziana norteamericana como francesa; igualmente la tradición pedagógica nacional, alemana y española, religiosa, protestante, católicas y laicas.
Los elementos de pedagogía se estructuran en dos tomos; uno dedicado a la ciencia de la educación y el otro al arte de la educación. La profesión de pedagogo nunca debe realizarse a un mero oficio de asalariado o de funcionario, sino como un apostolado, lo cual se llamaría amor pedagógico. Ese amor pedagógico debe alimentar la vida de todos los maestros quienes en medio de sus tensiones y dilemas se desenvuelven en sus trabajos escolares. Era una idea liberal conservadora, supuestamente se oponía en cosas al estado y al mismo catolicismo considerándola como acientífica y nociva para la libertad del hombre.
Hoy corremos el riesgo de reducir la pedagogía, convertir sus frases fundamentales en frases banales y sin sentido. Sabemos muy bien que las discusiones sobre principios son tan insolubles como inevitables llevan o remiten a la creencia o a la credulidad. Algo que es correcto para unos es incorrecto para otros.
Del amor pedagógico y otras prácticas: Sabemos que don Martín no fue borrado de la historia de la pedagogía colombina, pues su último libro sobre “Pedagogía de Párvulos” no fue solo una muestra de apertura a las nuevas corrientes, sino que era la afirmación de su más profundo proyecto pedagógico: el amor a la infancia y en especial al que consideraba la edad más desprotegida y maltratada. Don Martín Restrepo, según el autor ayudó al catolicismo de nuestro país a adaptarse a las nuevas realidades en lo que se refiere a los cambios de tiempo, sobre todo en base a la formación.
Para culminar vuelve a retomar la dualidad Teoría/ Práctica. Todo lo que se sabe su fin es llevarlo a una realidad, de manera que sea para la autoformación y transformación del hombre dentro del sistema social; amor pedagógico encarnado que se preocupa de la solución de los problemas del hombre de nuestro tiempo. El amor no se demuestra únicamente con palabras, conocimientos extraídos de la razón, de un cúmulo de palabras, sino que debe ser manifestado en la realidad. La pedagogía debe llevar al hombre a eso, en base a unos conocimientos previos, dar dinamismo y creatividad a la formación de las futuras generaciones que se preparan en nuestro tiempo.
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